Los Kirchner y Carrió: a todo o nada

Categoría »  Columnas
Realizada por Julio Burdman el Friday, March 27, 2009
Imprimir

Los Kirchner y Carrió: a todo o nada
Por Julio Burdman
 
Los dos emergentes principales de la política argentina después de la crisis de 2001, el matrimonio Kirchner y Elisa Carrió, tienen en común una visión populista de la historia y la representación política. No se conciben a sí mismos como políticos que, con el mandato de sus votantes, desempeñan una función pública, sino como líderes históricos que representan una razón profunda del pueblo (es decir, de la mayoría o totalidad de la población) argentino.
 
En ambos casos, el adversario construido es el antipueblo. La diferencia es que el pueblo irredento de los Kirchner es económico, y el de Carrió es político. Tanto Néstor como Cristina Kirchner sostienen que su “modelo de acumulación diversificada” llegó para poner fin a un “cuarto de siglo de neoliberalismo” entre 1976 y 2001. La política es un instrumento para defender el modelo económico: transversales de izquierda o intendentes de derecha, todo suma para impedir que la política económica cambie. Elisa Carrió, por su parte, asegura desde hace años que en nuestro país existe un “régimen de corrupción” que lleva décadas enquistado en el poder, y propone una revolución moral que traerá la salvación. Las alianzas electorales y sociales pueden cambiar, siempre y cuando sean funcionales al movimiento republicano moralizador.
 
Un poco de populismo no es grave: de hecho, en la mayoría de las democracias del mundo los liderazgos tienen cierta dosis populista. Pero el exceso de populismo, que se alcanza cuando en nombre de la causa propia se niega la legitimidad del adversario, impide la convivencia y afecta la estabilidad del sistema. Atravesada la frontera, es a todo o nada: cuando las políticas profundas del pueblo tienen que sostenerse a toda costa, o cuando el antipueblo debe ser derrocado, el populismo conspira contra la democracia.
 
El problema del “a todo o nada” que comparten los Kirchner y Carrió es la negación del otro que subyace en el fondo, y no las formas confrontativas o "crispadas" –como dice Morales Solá- en el estilo. La confrontación es una estrategia válida en democracia: la política del pacto y del consenso que muchas veces se propone, no es posible en la mayoría de los casos. Que una posición se imponga sobre la otra es lo normal en el juego democrático. En cuanto al estilo, hay que recordar que muchos grandes políticos democráticos de nuestro continente y los países latinos de Europa, tuvieron carácter explosivo y verba encendida, y ello no atentó contra la convivencia y el respeto mutuo.
 
La deslegitimación del otro, sea confrontativa o cortés, es el conflicto de fondo porque es la negación de la sociedad y su heterogeneidad. Como en el tenis, los actores políticos deben competir con todo, pero respetando el lugar de cada uno y dispuestos a darse la mano al final del juego. El populismo socialdemócrata de los Kirchner y el populismo republicano de Carrió son dos corrientes democráticas pero enraizadas en lo más vehemente de dos tradiciones políticas argentinas del siglo XX que, con sus virtudes, tuvieron por reprobable defecto una visión movimentista y deslegitimadora del adversario. Los Kirchner son peronistas entre los peronistas, y Carrió es radical entre los radicales.

 
Publicado en Revista La Tecla (Argentina) el 27 de marzo de 2009




Realizado para Julio burdman