Cumbre de baja intensidad

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Realizada por Julio Burdman el Monday, April 20, 2009
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Cumbre de baja intensidad
Por Julio Burdman
 
La Cumbre de las Américas nació en 1994 con el impulso a la integración comercial hemisférica de George Bush y Bill Clinton. El frustrado proyecto del ALCA implicaba transformar el viejo panamericanismo expresado en la OEA en una unión de contenido económico. Una década después, aquella ambición hemisférica se había diluido entre la consolidación del proyecto regionalista en América del Sur y la decisión de Washington de firmar tratados comerciales preferenciales con sus aliados políticos. 

Después de la IV Cumbre de Mar del Plata, que quedará en la historia como el peor momento en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina desde la tercera ola democrática, en el segundo gobierno de Bush Jr. las cosas comienzan a cambiar. Washington resigna sus objetivos más ambiciosos de integración; acepta que no están dadas las condiciones sociales y políticas para un mayor acercamiento; se preocupa menos por el fenómeno nacional-populista, al que entiende más como una manifestación de la cultura política latinoamericana que como una amenaza –las declaraciones del funcionario de la Casa Blanca para nuestra región, Tom Shannon, hicieron doctrina al respecto–; mejora la relación con Brasil, y se concentra en la cooperación militar y de seguridad, que hoy es muy fluida. 

Lo que vimos estos días es una ratificación de la línea del segundo Bush Jr., con el agregado de amplitud que permite el liderazgo moral de la nueva administración. Mientras Brasil y el Mercosur amplían los contenidos del proyecto regionalista sudamericano, Washington intenta reconstruir las bases del sistema interamericano en crisis. La aparente glasnost de Cuba es, por ahora, la única novedad de Obama.

Publicado en Crítica de la Argentina el 20 de abril de 2009 



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