¿Cuántos comicios son "demasiados"?

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Realizada por Julio Burdman el Monday, April 20, 2009
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¿Cuántos comicios son "demasiados"?
Por Julio Burdman (*)

De tanto en tanto, alguien plantea ante la opinión pública que votar cada dos años es demasiado exigente para quien tiene la responsabilidad de gobernar. Semanas atrás, la Presidenta habló del "escollo" electoral. En los últimos días, fue el gobernador Daniel Scioli, quien propuso que se vote una sola vez, y cada cuatro años, todos los cargos nacionales -es decir, en presidenciales y legislativas simultáneas.

La propuesta de Scioli requeriría una reforma constitucional, y repensar el sistema político argentino. Las elecciones de medio término como las nuestras, inspiradas en el modelo  estadounidense, solo existen en algunos pocos sistemas presidenciales que renuevan en forma parcial sus congresos. Países cercanos a nosotros, como Chile o Uruguay, no las tienen.

Pero la "campaña permanente" no es monopolio del sistema de renovación legislativa parcial. Paraguay, por ejemplo, es un país con mayor actividad electoral aún que la Argentina, aunque su Congreso se renueva en forma total cada cuatro años. Lo que allí existe es un calendario escalonado de internas de autoridades partidarias, selección de candidatos y elecciones municipales que pone a los aparatos electorales en funcionamiento todos los años. Desde hace algún tiempo los organismos internacionales aconsejan a los paraguayos que reformen el calendario para que sus autoridades hagan menos campaña y se concentren más en la gestión.

Es cierto que, en nuestro país, da la impresión de que la campaña no da tregua a los gobiernos. A una elección nacional cada dos años se le suma el desdoblamiento de las elecciones locales en muchas provincias, y el resultado es que terminamos movilizando muchos recursos, tiempo y energía en las campañas. Sin embargo, también podríamos invertir el orden del cuestionamiento: ¿Por qué cada elección tiene que arrastrar a todo el sistema político? ¿Es necesario que todos los poderes ejecutivos -presidencia, gobernadores e intendentes- se involucren a todo o nada en elecciones legislativas parciales, cuando se trata de un poder independiente?

El origen de la campaña permanente no está en nuestro calendario, sino en la forma en que votamos: pensando siempre, y solamente, en los cargos ejecutivos. Votar con frecuencia es bueno. Además, si votásemos una vez cada cuatro años, los representantes tendrían menores oportunidades de legitimarse. Lo que sería necesario separar no son las elecciones entre sí, como propone Scioli, sino a los funcionarios electivos en ejercicio, de los procesos electorales. Al ejemplo de Paraguay, podemos oponer el de Estados Unidos: allí no solo se vota cada dos años, como en Argentina, sino que las primarias presidenciales duran casi todo un año, pero al existir una mayor separación entre autoridades electivas, burocracia y partidos, en general no se paraliza -como ocurre, con frecuencia, en nuestras costas- la gestión por razones electorales.

En mi opinión, la cuestión de la "campaña paralizante" no se resuelve modificando el régimen electoral. Las razones por las cuales las elecciones de medio término absorben a los gobiernos se encuentran en nuestra cultura política y partidaria -afín, en muchos aspectos, a la parlamentarista- y no en el diseño institucional.

Publicado en Diagonales (La Plata, Argentina) el 20 de abril de 2009




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