Zapatero cede una reforma laboral

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Realizada por Julio Burdman el Friday, June 18, 2010
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Zapatero cede una reforma laboral
Por Julio Burdman

Ya es casi un lugar común cuestionar los supuestos de racionalidad en que se basan las ciencias económicas. Tomamos  nuestras decisiones económicas basados en sensaciones, intuiciones, información incompleta o mala; rara vez lo hacemos a partir de una evaluación correcta -si es que tal cosa existe- de las situaciones. Y esa irracionalidad ha vuelto a suceder en los mercados internacionales, afectando esta vez a España.

Según Joseph Stiglitz, el economista más citado en la prensa del mundo en 2008 y 2009 según un relevamiento de Newsweek, los mercados se están equivocando con España desde que se dieron a conocer las cifras de la tasa de desempleo, que está por encima del 20% en la medición publicada en mayo. A partir de ese dato, que es socialmente escabroso pero no necesariamente implica que el país sea insolvente, las expectativas de los mercados con respecto a la madre patria entraron en conmoción, basados en la suposición de que el socialista Zapatero, con un paro tan alto, no iba a hacer caso de las recomendaciones de ajuste para enfrentar la crisis económica que le plantean el FMI y el Banco Central Europeo.  El mecanismo de las expectativas, como se ve, tiene resultados macabros: la percepción de un alto desempleo deriva en pánico, y el pánico en castigo del mercado, lo que a su vez conduce a un desempleo aún más alto…

Es así como Zapatero, quien asiste impotente a una acelerada reducción de su poder político a medida que el pánico se disemina y las presiones del mercado avanzan, tiene que dar respuestas al problema del desempleo en dos direcciones, que se contradicen entre sí. Por un lado, debe atender el problema social que sufren sus conciudadanos y votantes. De no hacerlo, enfrentará una crisis de gobernabilidad, que se traduce en los pedidos de la oposición conservadora de que entregue el gobierno. Y por el otro, debe satisfacer las preocupaciones de los mercados globales, que quieren que los trabajadores y ahorristas españoles asuman el costo de su propio desempleo, sin trasladarlo a la deuda pública y los bancos. En sintonía, dicho sea de paso, con las demandas latentes del empresariado español. El cual, como todos los empresariados del mundo, puja contra los sindicatos por un empleo más flexible y barato, y aprovecha las crisis para reclamar esta porción de la torta.

Esta es la historia detrás de una reforma laboral que dice estar destinada a mejorar el acceso al empleo, pero que en realidad busca el efecto inmediato de calmar a los mercados temerosos de pagar costos en un contexto de recesión y pérdida de puestos de trabajo. El modelo laboral podrá ser más rígido y protector que otros, pero no le impidió a España crecer a gran escala y desarrollarse durante los últimos 30 años; solo el pánico explica que una reforma laboral se impulse, por decreto, aquí y ahora.

El texto de la reforma, que entra en vigencia hoy viernes, presenta dos puntos principales: abarata el despido, al reducir las indemnizaciones que pagan las empresas que se declaren “en situación económica negativa” –de un mes por año trabajado, a 20 días- y extiende el plazo de los contratos temporarios, hasta 24 meses antes de tener derecho a la efectivización, período en el cual los trabajadores recién incorporados no entran en los convenios colectivos de trabajo. Muchos empleados recientes verán que sus “contratos basura” se extienden en el tiempo; el gobierno lo denomina “incentivo para la estabilidad laboral”.

Es cierto que, frente a lo que se anunciaba, no se trata de una flexibilización tan dramática. Pero todos los sindicatos, tanto los aliados del PSOE como los de la izquierda, se oponen y preparan una huelga general para el regreso del verano, así no se afecta la actividad turística en la que están depositadas muchas esperanzas. Se habla del 29 de septiembre. Pero tampoco tendrá Zapatero el apoyo de la oposición del Partido Popular, que se despega hoy de todas las medidas del gobierno. 

Publicado en Buenos Aires Económico el 18 de junio de 2010




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